Nunca podría ir contigo, no importa cuánto lo desee...
Posiblemente no sea la combinación más adecuada para esta fase de mi vida
la pintura de Friedrich con la banda sonora del "Ride on" de Christie Moore.
Pero así se han presentado las cosas.
La tristeza ha caido sobre las ventanas de la vieja casa,
la trémula luz del ordenador lanza fantasmagóricas sombras a mi alrededor
y Viriato se ha rendido al sueño en el sofá.
Nunca podría ir contigo, no importa cuánto lo desee.
A veces te veo cerca de la cabecera de mi cama. Supongo que estarás allí
en el último momento. No sé si para echarme en cara el desarrollo de las cosas
o para perdonármelo con una sonrisa triste.
Pero, querida Juventud, cargada con todas esas ilusiones que entre los dos tejimos,
esos sueños que quedaron poco a poco en el camino como
dolorosas migas de pan que nos marcaban el camino hacia la desesperanza, te siento como a esa mujer
en la que depositamos nuestro amor por primera vez.
Y te busco, y te llamo, y te echo de menos porque no me encuentro sin ti.
Aunque sé que nunca podría ir contigo, no importa cuánto lo desee...
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