miércoles, 17 de junio de 2009

El ángel de pelo salvajemente negro se volvió hacia el Creador, tomándole la mano…

-¿Me entiendes ahora?

Dios, con las lágrimas aún resbalando por sus mejillas, asintió. Y ninguna de las criaturas celestiales que se encontraban presentes pudo imaginar lo que sucedería a continuación…

El Sumo Hacedor hincó su rodilla ante la sorpresa de toda la corte celestial…

-Te doy las gracias, porque han sido tus ojos los que me han permitido ver tanta belleza. Entiendo tu melancolía. Vista con tus ojos tu tierra supera a la mía.

El recién llegado no sabía qué responder… menos aún cuando el Creador le preguntó…

-¿Qué puedo hacer para que no la eches tanto de menos?

No supo qué decir… durante unos segundos. Luego, se volvió hacia Andalucía y, con una sonrisa, hizo su petición…

-Déjame volver. Te lo suplico señor. Seguro que también habrá un trabajo que hacer allí para los ángeles.

Un murmullo escandalizado recorrió el Cielo. El Creador se mesó lentamente la barba…

-No puedes volver con tu forma. Lo sabes. Y no podrías interferir en la vida de los que dejaste…

-Cualquier cosa, Señor, cualquier cosa…


Tags: Un sueño

Publicado por Antonio.Arevalo @ 18:32
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