lunes, 18 de mayo de 2009

Hacía ya casi un mes que no me pasaba por aquí. Podría emplear ese giro tan nuestro de "entre unas cosas y otras", pero la verdad es que la dilación se ha debido a una sola causa. El castellano, lo digo a menudo, es muy rico en matices. Existe una palabra justa para definir el estado en el que me he encontrado, y de hecho me encuentro, durante este mes: encabronamiento. Cierto es que es una palabra dura, de recio castellano que diría Isabel la Católica. Pero es que, a veces, la única manera de ser preciso es ser duro.

Ya sé que una de las razones de ser de estas cartas era, precisamente, arrojar aquí mis fantasmas, esos que te muerden las piernas todos los días y que, más de contínuo de lo que quisiéramos, nos llevamos a dormir a casa. Sé que esa función catártica está ahí, a mi disposición. Pero...

Pero tengo que reconocerte que, incluso aquí, en donde se supone que puedo decir lo que me venga en gana, me resulta imposible despotricar contra terceros que no pueden defenderse. Demasiado acostumbrado estoy a que me pongan a caer de un burro cretinos que ni siquiera tienen el valor de decirme lo que tengan que decirme a la cara como para caer en esa misma trampa.

En cualquier caso, sabes que siempre he sido más de esos que ahorran los disgustos para adquirir una magnífica úlcera de estómago. Yo qué sé. Tal vez es que estamos de nuevo en primavera. y ya sabes que es una época del año que no me gusta. Simplemente desentono.


Tags: Socorroooo

Publicado por Antonio.Arevalo @ 19:16
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