No sé si era bella,
pero sus ojos,sólo sus ojos
en medio del gentío,
cuando se giró un momento,
se cruzaron con los míos
y ya no fui nada...
No llegué a ver su cara
pero sus ojos, sólo sus ojos
quedaron en mis sueños
prendidos de un recuerdo
y ya no fui dueño
de mis sentidos...
No ví su vestido
pero sus ojos, sólo sus ojos,
me envolvieron en sedas,
en un abrazo cálido
de satén de estrellas.
Y ya no fui.
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