lunes, 23 de marzo de 2009

La vida, nuestra vida, está hecha de pequeños retazos, de jirones de realidad y de pedazos de tormenta, de fragmentos que hemos ido recogiendo, aquí y allá, sin darnos cuenta de que ellos acababan atesorándonos a nosotros.

Un día descubrimos que saludamos de una determinada manera porque el protagonista de nuestra película favorita lo hacía. Sabemos qué alteración genética provoca un gen supernumerario en el par 22 porque teníamos apuntado un número de teléfono cerca del pie de foto correspondiente. Conocemos al detalle los pliegues de la Inmaculada de Murillo o del paño del Cristo de Velázquez porque eran los cuadros que teníamos en la cabecera de nuestra cama.

No tenemos ni idea de qué discos hizo Kansas, pero Dust in the Wind es nuestra canción favorita. Nos da lo mismo saber qué fue de Jimy Hendrix, pero conocemos de memoria la canción Hey, Joe.

Sabemos que el tomillo salsero se llama también almoradux porque un amigo nos lo dijo tras un accidente campero, y allí aprendimos también que es antibiótico y sirve para acabar con el moho de las aceitunas.

Cada uno de nosotros somos una enorme enciclopedia de cosas que sabemos, no sabemos cómo... incluso de cosas que ni sabemos que sabemos.

Da lo mismo: es mejor degustar un vaso de buen vino que conocer su historia. Aunque esto sea un placer añadido.


Tags: Recuerdos

Publicado por Antonio.Arevalo @ 20:24
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Publicado por Invitado
lunes, 23 de marzo de 2009 | 23:14
Sin saber como aparecen acontecimientos en nuestra vida que nos llevan a leer el poso que el paso del tiempo va dejando. Me quedo con lo gozado y lo que me queda por gozar.