Decía Pedro Muñoz Seca en su obra "La venganza de don Mendo": "honor que otorga el favor / para qué, si no es honor". No cabe duda de que don Mendo tenía la ética como algo muy valioso. Pero esos tiempos,(o tempora, o mores) ya han pasado.
El honor, el reconocimiento público, está por encima de (casi) todo. Las firmas necesarias (si es que son necesarias) se consiguen por la insistencia, por la coacción y, llegado el caso, el chantaje. Los apoyos se mercadean (si quieres mi apoyo ya sabes lo que hay). Una vez dentro del engranaje es fácil. El jurado de este premio son los participantes del premio en que yo soy jurado. Quid pro quo.
Lo siento, no creo en eso tan repetido de que el tiempo y la historia dejan a cada uno en su sitio. Porque la historia es lo que se escribió, no (necesariamente) lo que pasó. Al final la gente sabe lo que le cuentan. Y no conocerá nuestros merecimientos. Sólo verán un libro editado, un premio conseguido, una placa con un nombre en una calle. Y dará por sentado que todo ello fue merecido.
Cuéntales lo que fuimos...
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