miércoles, 26 de noviembre de 2008

Por momentos parece que se ha convertido en una excusa universal. Lo que me resulta más curioso es que a mí no me funciona nunca. Conozco a algunas personas que cuando están conmigo, literalmente, reciben una llamada telefónica tras otra. Y no tienen el más mínimo reparo en contestar. Lo más sorprendente es que, cuando yo intento lo mismo, el teléfono da tono pero nunca recibo respuesta. La respuesta suele venir (o no) varios días después de viva voz. El modelo standard de la misma suele ser "es que ví la llamada perdida a las tantas de la noche y no era cuestión de contestar". Pero es que de eso hace cuatro días ¿y desde entonces?
Soy una persona tremendamente popular en la tienda de móviles que me abastece. Supongo un porcentaje no desdeñable de su asignación mensual, así que es lógico que me quieran un montón. El móvil (por desgracia) se ha convertido para mí en una prolongación vital más que en una herramienta. Y, con todo, cada vez que me llaman respondo. Incluso si estoy hablando con otra persona, porque cuando cuelgo me encuentro el mensajito de marras que dice que determinado número me ha llamado cuando estaba en conversación.
Todo esto se agrava porque soy lo suficientemente cretino para pensar que si alguien me llama es para algo importante. Así que devuelvo la llamada.
¿Por qué yo no estoy reunido constantemente? ¿Por qué, oh dioses, mi móvil siempre tiene cobertura? ¿Por que tengo cada vez más la sensación de que soy una especie de cacharro eléctrico que se puede dejar en pausa en cualquier momento y echar a andar con sólo apretar un botón?
Voy a recargar las pilas.


Tags: Reflexiones

Publicado por Antonio.Arevalo @ 20:42
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Yo misma
domingo, 07 de diciembre de 2008 | 19:16
Te asombraria saber los miles de personas que nos encontramos en la misma situación...