martes, 04 de noviembre de 2008

Decía Kipling en su magistral poema "If" que hay que ser capaz de resistir cuando sólo queda la voluntad de resistir. Aún estando de acuerdo con el bueno de Rudyard, y reconociendo además que If es una de mis obras favoritas, sería conveniente, tal vez, que aquilatemos con precisión a lo que nos referimos,porque una de las cosas más estúpidas (y más frecuentes) que pueden hacer dos seres humanos en montar un diálogo dando por sentado que los dos hablan de lo mismo. Las más de las veces no es un diálogo, sino dos monólogos superpuestos, porque a pesar de las apariencias no se habla de lo mismo.
Entiendo que a veces, para llamarse a uno mismo humano, es necesario resistir en las condiciones que mencionaba Kipling. No se puede, no se debe abandonar aunque la causa esté totalmente perdida. Quizás por cabezonería (lo que no siempre es una mala causa), quizás porque es una manera de demostrarnos y demostrar que la causa, aunque condenada, era justa.
Pero hay otras veces que, como decía aquel dicho castellano "hora es de enmendalla, y no sostenella". He de reconocer que me he visto involucrado en proyectos en los que me he dejado mucho más que la piel. Proyectos que fueron abandonados por los promotores de los mismos ante la primer vía de agua. Ya se sabe que las ratas son las primeras en abandonar un barco que se hunde... Sin llegar a esos extremos me encuentro casi a diario con que defiendo con más convicción objetivos que debieran defender, de hecho, otras personas. Y, la verdad, me molesta bastante tener más interés en que salga el santo que la propia cofradía.
No puedes pedirme que defienda estos proyectos que no han sido nunca míos cuando aquellos que los idearon se hicieron, poco discretamente, a un lado.
No me importa seguir aullando a la luna, pero me gustaría saber, al menos, si la luna me oye y si está dispuesta a escuchar la serenata.


Tags: Reflexiones

Publicado por Desconocido @ 20:35
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