Es allí. En la más brillante de las estrellas.
No es necesario que la busques. Puedes encontrarla sin más.
Es esa estrella que aparece cuando los nubes de lluvia
se abren por un instante,
y dejan ver un cielo intensamente negro.
Y, en medio de ese cielo,
como una rara joya prendida en terciopelo,
aparece una estrella tan brillante como jamás hubieras creído.
Es esa estrella que te hace sonreir
en medio de la más oscura pena.
Es esa luz que te recuerda que siempre que llueve
termina por escampar.
En esa estrella, un día,
prometiste que te reunirías conmigo.
Hoy sé que no va a ser así.
Esa estrella sigue esperando que se cumpla una promesa.
Mientras esa estrella brille,
yo seguiré esperando
que te reúnas conmigo...
aunque, hoy lo sé, no va a ser así.
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