Cuando era niño (porque yo también fui niño, aunque a menudo me sorprenda darme cuenta de esta verdad) me sorprendía tremendamente una cuestión que los adultos parecían, por su parte, tener perfectamente clara. Si tomábamos, por ejemplo, un tebeo (porque aún no había cómics, que conste) de El Guerrero del Antifaz y veíamos que el protagonista, por la razón que fuera, agarraba un globo espectacular (cosa que no era intrínsecamente buena, porque es sabido que un héroe ha de conservar siempre la calma) era porque estaba preso de "santa ira"...
Si por el contrario el que tenía un ataque de estos era un moro (denominado las más de las veces "taimado musulmán") no estábamos hablando de santa ira... se trataba de "furor fanático".
Por más que preguntaba no conseguía comprender las razones de esta diferenciación cuando a mí me resultaba más que evidente que el cabreo (con perdón) que exhibían ambos tenía unas causas muy similares. Cuando acudía a alguno de mis mayores con estas dudas me miraban con una expresión muy peculiar...
Era la misma expresión que escenificaban si les preguntaba por qué los hippies (yo nací en el 68, así que estaban casi en los epígonos) eran unos guarros por llevar melena y barba y sin embargo los Cristos de Semana Santa no lo eran (con gran escándalo de la concurrencia, por cierto).
Hoy sigo preguntándome por qué cuando Bin Laden dice hablar con Dios está loco y cuando lo hace Bush dicen que es un ferviente devoto.
Sin duda sigo siendo un niño, por más que me sorprenda.
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