A veces vienes,
en las largas horas del crepúsculo
y enredas con tus dedos
mis cabellos.
Te sueño, marchita,
perdida en la negrura bordada de estrellas...
En las largas horas del crepúsculo,
justo antes de que la luna sonría en el cielo,
vienes a hurgar en la herida,
en la sangre que aún brota.
A veces vienes y te quedas
toda la eternidad de un beso.
Y el universo se prende.
En las largas horas del crepúsculo
a veces vienes y sólo permaneces a mi lado
una vida.
Te he soñado exultante, maldita,
arrebatada y destruída.
Te he soñado en las largas horas del crepúsculo,
cuando vienes a enredar en mi recuerdo,
justo antes de que la luna se ría en el cielo
bordado de estrellas...
Tags: Reflexiones