Mi vida se parece cada vez más a la letra de un tango. Eso, se mire por donde se mire, es malo. Otro tipo de canciones pueden tener diferentes enfoques. Una petenera, aunque triste, puede tener una dimensión dramática y casi heroica. Una balada heavy metal puede ir de lo rutinario a lo sublime. Un tango no.
Un tango habla de ilusiones muertas, más que perdidas. De seres humanos (a menudo vagamente humanos) incapaces de reaccionar cuando el cielo les ha caído encima. No hablan de lecturas, sino de relecturas de un pasado que siempre fue mejor. De cuestas abajo, de cuerpos que ya no aguantan más, de despedidas dolorosas, de puntos finales.
Ni siquiera son melancólicos: son tristes, desesperados. Bellísimos pero oscuros. Una oscuridad sin esperanza de que brille de nuevo la luz.
Mi vida se parece cada vez más a la letra de un tango.