lunes, 18 de agosto de 2008

Conozco pocas ciudades tan bellas de noche como Córdoba. Ya sé que no tengo, ni de cerca, tu experiencia. Pero, con todo, te sugeriría que no te perdieras, en la medida de lo posible, la visión de Qurtuba llegando desde la Sierra.

Sobre la negrura del suelo se extiende un mar de pequeñas candelas, y parece que el cielo, de un azul oscuro intensamente aterciopelado, no podía con tantas estrellas y las derramó aquí, en un vado del Guadalquivir.
En medio de ese mar de pequeños destellos se destaca el brillo intenso de la gema de semejante joya, la iluminada Mezquita Aljama, prolongándose por el Puente Romano hasta la Torre de la Calahorra. Los destellos, aquí y allá, conforman alineaciones, cruces, curvas, y puede intuirse el callejero de la ciudad, extendiéndose como si quisiera abrazar la campiña circundante.
Y, sultana como es, Qurtuba se refleja en el mismo cielo en forma de una perfecta media luna... y parece que el cielo sonríe ante tanta belleza.


Tags: Un poco de mi tierra

Publicado por Antonio.Arevalo @ 19:32
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