miércoles, 13 de agosto de 2008

Y se me ocurre. a propósito de todo esto, que no hay oficio tan noble como el de creador de belleza. En todas las formas posibles e imaginables. El que diseña una esplendorosa ceremonia inaugural, quien diseña los trajes, quien los confeccionsa, quien compone canciones, quien las canta, quien baila, quien pinta, quien escribe, quien crea exquisiteces culinarias, quien maquilla, quien actúa, quien hace películas, quien hace arreglos florales, quien saca a la calle pasos de Semana Santa, quien hace alfombras de arena coloreada... en definitiva, toda esa imprescindible porción de la Humanidad que hace que el mundo sea más mágico para el resto de la misma.

Quizás lo que más nos acerca a la divinidad sea precisamente esa capacidad de crear y admirar la belleza. Ciertamente es lo que más nos hace trascender de esta envoltura mortal. En eso los propios dioses nos envidian.

Y hacen bien en envidiarnos, porque la belleza nos rodea. Justo enfrente de donde escribo una maravillosa planta se empeña en tocar el techo con la punta de sus hojas. De fondo suena el "from now on" de Supertramp. Falta algo. Hecho mano del cajón secreto y enciendo un poco de incienso. Ahora sí, un poco más cerca.

La vida es bella. El problema es que no hay que confundir belleza con facilidad.


Tags: Olimpiadas

Publicado por Antonio.Arevalo @ 20:05
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios