Bájame una estrella. Me basta una pequeñita, cualquiera. No importa el color. Es sólo que no quiero estar totalmente a oscuras en medio de la noche. Cuélgala del cabecero de la cama con un simple deseo de tu corazón. Esa lucecita titilante será suficiente. No quiero hacer el camino a oscuras.
Tan sólo quiero dormir. Cerrar los ojos y dejarme llevar. Hundirme poco a poco en el olvido. No quiero soñar más. Sólo quiero dejar que la vida fluya lenta, que se escape silenciosa. Olvidar el mundo, olvidar el ruido, olvidarme a mí.
Quiero no despertar, quiero acabar, dejarme flotar, entrar en la noche, perderme en el resplandor. La lucha ha sido larga, demasiado larga. Y ya no quedan ni fuerzas ni deseos.
Déjame dormir... sólo una eternidad.
Bájame una estrella pequeñita. Cuélgala en el cabecero con un deseo de tu corazón. Tráemela tú. La mía se ha apagado y tengo miedo de hacer el viaje a oscuras.
Las estrellas. Me tientan, me sonrien, me rehuyen. La luna dibuja una sonrisa sardónica en el terciopelo de la noche. La noche.
Bájame una estrella, yo ya no las toco, como antes, con la punta de mis dedos.
Bájame una estrella con un simple deseo de tu corazón.
Bájame una estrella que me alumbre.
Déjame dormir.
Tags: Socorro