El galgo no se estira en el suelo como cualquier perro. Consciente del lugar que ocupa, cruza elegantemente las manos, la derecha sobre la izquierda, mientras eleva la cabeza con dignidad, no sabemos muy bien si para vernos o, más probable, para dejar que lo veamos. Si el aburrimiento hace mella en él no se derrumba de lado, como cualquier perro: baja lentamente la cabeza hasta que la apoya en las manos, con un suave resoplido. Cuando nos mira no nos mira como cualquier perro. Con sus ojos de transparencia infinita parece mirar a través de nosotros, más allá de nosotros. Como si escrutara nuestra alma. Cuando se mueve no se mueve como cualquier perro. Su andar es elástico, premeditado... elegante. A veces somos privilegiados y uno de estos soberbios animales decide entregarnos su fidelidad. Eso no nos convierte en sus amos. El galgo no nos pertenece como cualquier otro perro. Somos sus amigos, sus camaradas, sus cómplices... De cuando en cuando nos recuerda nuestra devoción olvidada y, mientras estamos distraídos, se acerca sigiloso y nos coloca su cabeza bajo la mano, requiriendo una caricia. O se coloca orgulloso o, más probable, para hacernos sentir orgullosos a nosotros, pegado a nuestra pierna, mirando en nuesta misma dirección. Y, a veces, recuerda que es hijo de una ráfaga de viento, y despliega su majestad cuan largo es, deslizándose por los campos sin tocar el suelo. Y, cuando para, no lo hace como cualquier perro. Reduce la marcha hasta convertirla en un elegante caminar. Nos mira para pedir nuestro aplauso o, más probable, para dejar que lo aplaudamos. Es el señor de los perros, hijo del viento que, como él, roza apenas los terrones de nuestra tierra. Con mirada de agua y sangre de fuego, suma y compendio de todos los elementos. Uno de los más bellos compañeros que nos ha correspondido como privilegio no merecido. Tal es su majestad que ningún hombre le haría daño. Y si tenéis noticia de que algún hombre ha maltratado a un galgo, podréis sin duda poner la mano en el fuego afirmando que no era un hombre.
Tags: Mascotas y animaladas