martes, 10 de junio de 2008
En el pueblo donde vivo se abrió un periódico. Se abrió a bombo y platillo, como suelen abrirse los medios de comunicación (faltaría más). A colaborar de una forma más o menos activa en su publicación se invitó en aquel entonces a todo el que tenía (o creía tener) algo que decir dentro de lo que se denominan "mentideros periodísticos". Todo el que no había sido invitado era porque o no tenía qué decir, o aquello que tuviera que decir no importaba en absoluto. Esta suposición general podía o no ser cierta. Daba exactamente lo mismo. Una creencia no es menos poderosa por ser mentira. De hecho suele ser más poderosa si es mentira (a ver quién es el guapo que aporta pruebas al respecto). Obvia decir que yo me encontraba en el grupo de los excluídos.
La verdad es que me sentí herido (y menospreciado, y ninguneado, y un larguísimo etcétera de términos similares que hacían muy poco por mi autoestima). No perdía, sin embargo, la esperanza. Habría sido un descuido. Ya vendría la invitación acompañada de un "disculpa, Antonio, es que ni darme cuenta". No llegó. Incluso llegué a escribir (al menos en mi cabeza, jamás tomaron aquellas ideas forma física, aunque podría recirtarlas palabra por palabra) artículos que podrían encajar de una u otra forma. Y me convencí a mí mismo de que llegaría el momento de que esos artículos me serían requeridos para su publicación. Pues tampoco.
Así durante muchos años. No sé por qué hoy he recordado aquella época. Ahora podría escribir esos artículos. Pero quizás, como cuando hemos rondado demasiado a una hermosa mujer que no nos hacía el más mínimo caso, ahora soy yo el que no quiere. Quizás sea una futil muestra de orgullo. Yo que sé. Prefiero escribir para ti. Otros me estropearían lo que escribo.

Tags: Mi historia

Publicado por Desconocido @ 20:44
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Comentarios
Publicado por Invitado
sábado, 14 de junio de 2008 | 23:38
Los pueblos pequeños son pequeños porque perturban el crecimiento de sus hombres que podrían llegar a ser grandes.
Publicado por Invitado
lunes, 16 de junio de 2008 | 12:17
Los pueblos son pequeños o grandes según extensión o número de habitantes, las capacidades intelectuales tienen otro baremo.