miércoles, 04 de junio de 2008
Existe una táctica conversacional que se denomina "del disco rayado". Consiste en repetir una y otra vez la misma frase/demanda/pregunta hasta que se nos responde de forma satisfactoria. Satisfactoria para nosotros, por supuesto. Es una táctica particularmente recomendable cuando nuestro interlocutor intenta darnos una larga cambiada, efectuar una salida por la tangente o se dispones a emprender una larga excursión por los cerros de Úbeda. En estas situaciones resulta admisible, y hasta plausible, su uso. Sin embargo, y por contra, resulta de lo más desquiciante cuando nuestro interlocutor se escuda estúpidamente en volver una y otra vez a repetirnos dudas, planteamientos, cuestiones o frases que quedaron (o debieron quedar) más que superados hace muchas, muchas conversaciones.
Pienso, de verdad que lo pienso, que las conversaciones son para hablarlas. Que no se trata de ganarlas o perderlas. Me precio de buen conversador. Por eso me saca de mis casillas encontrar a un contertulio que pretende dinamitar la charla, trayendo una y otra vez argumentos caducos o manifiestamente falsos, con el sólo objetivo de quedarse encima. Para ellos mi maldición eterna. Ojalá que su infierno particular sea una conversación eterna en la que todos se comporten así.

Tags: Reflexiones y amarguras

Publicado por Desconocido @ 19:44
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