miércoles, 28 de mayo de 2008
Tal vez sea, incidentalmente, una manera de demostrar la existencia del alma. En teoría no puede doler algo que no existe. Aunque está el caso de los miembros fantasma. De cualquier manera, los miembros fantasma sí que existieron en su momento y, además, ¿puede existir un alma fantasma?
Hoy tengo el alma cansada. Existe un cansancio físico, que se cura con descanso. Y existe un cansancio psíquico, que se cura con otro tipo de descanso y relajación. Pero existe un cansancio del alma. Y éste resulta más difícil de curar. Es un  cansancio que va dejando posos, que se instala en el espíritu poco a poco, como una capa de polvo a la que no hacemos caso hasta que es demasiado evidente. A menudo cuando ya es demasiado tarde para limpiarla totalmente. El caso es que hoy me encuentro con el alma cansada, agotado de luchar a cada paso, metido en un túnel sin saber si la luz que se ve al fondo es la salida o el tren que viene, harto de partir lanzas por ideales que sé positivamente que son buenos, y justos, pero por los que muy pocos estamos dispuestos a dejar algo más que palabras. Estoy positivamente hasta el gorro de que se nos pase contínuamente por encima sin la más mínima excusa (qué digo excusa, como si se dieran cuenta siquiera de que estábamos allíGuiño. Hoy es uno de esos días en los que se instala en mi alma un gigantesco ¿para qué?. Es muy posible que mañana, con la luz del día, haga borrón y cuenta nueva. Pero soy cada vez más consciente de que es meter toda la capa de polvo bajo la alfombra, lo que no es exactamente igual que limpiar. No puedo ni siquiera desear que se pare el mundo, que yo me bajo, porque seguro que al arrancar de nuevo me salpica en el primer charco. Lo siento terriblemente, pero no es mi día. Dios debe estar dormido...

Tags: Reflexiones, fantasmas personales, para tirar adelante

Publicado por Antonio.Arevalo @ 19:52
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