miércoles, 07 de mayo de 2008
Uno de los momentos vitales en los que nos reconocemos como personas totalmente adultas es aquél en el que asumimos nuestras manías. Todos somos, en mayor o menor medida, maniáticos. Pero durante nuestra infancia ocultamos las manías, durante nuestra adolescencia las convertimos en señas de identidad y durante nuestra primera etapa adulta nos esforzamos por racionalizarlas.
Pero llega un glorioso momento en nuestro devenir personal por este mundo de Dios (o del diablo) en el que asumimos que nos nos gusta una determinada cosa simplemente porque no nos gusta. No se trata de un problema de salud, ni de estética, ni de conveniencia... ES QUE NO NOS GUSTAAAA.
Permíteme que comparta contigo una de mis manías más notorias. Creo firmemente en que es magnífico que cada uno esté contento consigo mismo, con lo que hace y con cómo lo hace. Creo que, en nuestro fuero interno, casi todos pensamos que somos una auténtica perla. No me parece mal que cada persona con la que trato esté convencida de que es inteligentísima. Lo que me saca de mis casillas es que crea que el resto de la Humanidad somos imbéciles. Me parece correctísimo que cada ser humano defienda su trabajo a capa y espada: la calidad del mismo, la ilusión puesta en él, las (innumerables quizás) horas dedicadas al mismo. Pero no puedo tolerar que, en la misma ecuación, no esté dispuesto a admitir que yo he puesto tanto en mi trabajo como él en el suyo. Hay gente que sólo trata con nosotros para usarnos como escalera, que cuando le reprochamos algo nos contesta con una sonrisa medio ladeada, o directamente con un ¿pero qué me estás diciendo?  Y lo siento, no me sirve pensar que son personalidades quizás acomplejadas, que tienen esa actitud porque de esa manera no se les cuestiona nada y así no tienen que defender nada. Quizás en otro momento me serviría. Hoy no. Porque hoy me encuentro harto de que (casi) todo el mundo que me rodea crea que mi trabajo puede dejarse en pausa en cualquier momento porque el suyo no puede esperar. Ahora me toca a mí.

Tags: Reflexiones, manías personales

Publicado por Desconocido @ 18:13
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios