Hasta mi padre me preguntaba sorprendido si era verdad que el próximo representante español en Eurovisión iba a ser Chikilicuatre. “¿Y eso es serio?”. Uno entiende el por qué del título de un reciente programa: Salvemos Eurovisión. Es cierto que esa elección de la mejor canción de la historia del festival, hace algunos años, sonaba ya a algo así como punto y final, recopilación y cierre.
El mismo tema vuelve a salir a la conversación por la noche, en casa de un amigo. Creo que quizás España merecía otro escaparate, le decía. No compartía mi opinión. “Es nuestro representante, y es de lo más representativo”. No podía (¿no quería?) estar de acuerdo con él. Sigo obsesionado con esa parte del himno de Andalucía que proclama que los andaluces queremos volver a ser lo que fuimos: hombres de luz que a los hombres alma de hombres les dimos. Poca luz y poca alma me aporta el Chiki-chiki… “Confías demasiado en los españoles…”
Se acercaba la medianoche. Había que pensar en retornar al familiar olivo, con parada previa para recoger la cena. “Qué vergüenza” me dicen. Ciertamente vivimos días en los que es difícil no sentir pudor ajeno. Una niña ha sido asesinada por un autoinculpado pederasta de largo currículum, que debería llevar una temporada entre rejas. Un juez, o dos, o tres, no se dieron cuenta de una orden, de una falta… y el resultado es que una niña ha muerto, una familia ha quedado destrozada y mi sentido de la justicia queda, una vez más (y ya van) mal parado. Es cierto, es una vergüenza…
“Es una vergüenza que hayan cerrado el campo del Betis porque a un jugador le han roto un poco la ceja. Fíjate como no cerraron el Camp Nou cuando lo de la cabeza del cochinillo, aquello de Figo…”
Cierto. Es una vergüenza. Es penoso que con la que está cayendo aún sigamos peleándonos porque Raúl no juega en la selección. O porque Ronaldinho se va de juerga. O porque hay que ver lo mal que se portó Hamilton con Alonso. Tal vez mi amigo tenga razón. Tal vez Chikilicuatre sea el representante idóneo para esta España. Pero yo sigo añorando a aquellos hombres de luz que iban repartiendo almas de hombre.
Tags: reflexiones