Primavera del 2008
Hace ya demasiado tiempo que no me pongo en contacto contigo. Dudando, como casi siempre, entre si debería insistir en mis cartas o, por el contrario, hacer un discreto mutis por el foro.
Como sabes, me precio de ser un caballero (algo tan en desuso, algo con el aroma a fotos en sepia y discos de pizarra). Y no sería de caballeros estar continuamente entonando serenatas bajo un balcón cuyas ventanas se empeñan en permanecer cerradas…
Pero quizás tampoco sería digno el renunciar a la ronda, pues quizás la persona que se oculta tras esos ventanales no puede atenderme, o quizás no crea que la canción tan dulcemente interpretada iba destinada a ella, o quizás, simplemente, le guste hacerse de rogar.
Lanzaré, pues, al viento estas cuartillas, esperando que las leas. No espero respuesta. Desde niño me acostumbré a rezarle a un Dios que tampoco me responde. O quizás, como me han dicho, sí que me ha respondido pero no me he enterado.
Sea como sea para ti van estas flores que poco a poco, aquí y allá, irán brotando en este jardín que tan descuidado he tenido, y que se ha convertido en mi única posesión. Ya va siendo hora de recortar la hojarasca, de eliminar las malas hierbas o de aprender a convivir con ellas. Es primavera y la brisa sopla cada día un poco más cálida, trayendo, a veces apenas disimulado, el aroma de las cosas perdidas.
Tags: primavera 2008